Entendiendo el Síndrome PELVIS: Características y Evaluación Diagnóstica
El síndrome PELVIS describe una compleja asociación de afecciones observadas en la infancia, que vincula hemangiomas segmentarios localizados en el perineo (la zona que rodea los genitales y el ano) con una variedad de anomalías congénitas que afectan los genitales, el sistema urinario, la columna vertebral, el ano y el recto.
El acrónimo PELVIS fue acuñado en 2006 por la Dra. Celine Girard y sus colaboradores.[1] Este acrónimo resume los componentes clave del síndrome:
- Perineal hemangioma
- Malformaciones de los genitales externos
- Lipomielomeningocele
- Anormalidades vesicorrenales
- Ano imperforado
- Etiqueta de la piel
Comprendiendo las Lesiones Cutáneas: Definición, Causas y Apariencia Una etiqueta de piel, médicamente conocida como acrocordón o pólipo fibroepitelial, es una proliferación cutánea benigna e inofensiva que parece adherirse a la superficie de la piel por un pequeño tallo. Tamién se describe por sus características morfológicas: • Acrocordón • Papiloma • Pólipo fibroepitelial • Fibroma blando • Pedunculado (indicando que están unidos por un pedículo o tallo) • Filiforme (describiendo más (Skin tag)
De manera paralela, otro grupo de investigación ha propuesto recientemente el acrónimo LUMBAR para describir un conjunto similar de signos, cuyo elemento distintivo es un hemangioma en el segmento lumbosacro, ubicado en la parte inferior de la espalda.[2] Este acrónimo se desglosa así:
- Hemangioma de la parte inferior del cuerpo y otros defectos cutáneos
- Anomalías urogenitales, ulceración
- Mielopatía
- Deformidades óseas
- Malformaciones anorrectales, anomalías arteriales
- Anomalías renales
Existen notables similitudes entre los síndromes LUMBAR y PELVIS, así como con el síndrome PHACE
Protocolos de Diagnóstico para el Síndrome PELVIS
Actualmente, la comunidad médica carece de criterios de diagnóstico estandarizados o un consenso claro sobre el número exacto de signos necesarios para confirmar un diagnóstico de síndrome PELVIS. No obstante, la identificación de un hemangioma segmentario sobre el perineo y/o la región lumbar debe activar inmediatamente una exhaustiva búsqueda de las anomalías congénitas asociadas.
Investigaciones Médicas Requeridas
Para evaluar la extensión de las anomalías asociadas al síndrome PELVIS, puede ser necesario realizar una serie de estudios imagenológicos y clínicos, que incluyen:
- Imagen por resonancia magnética (Resonancia Magnética) de la columna vertebral, fundamental para detectar cualquier signo de disrafismo espinal congénito.
- En el caso de lactantes pequeños, se puede emplear la ecografía, especialmente si no se han detectado problemas neurológicos, ulceraciones o un seno ya tratado.
- Imágenes detalladas de la pelvis y el perineo para identificar la profundidad de los hemangiomas y cualquier anomalía subyacente que afecte los riñones, el tracto urinario y los genitales.
Opciones de Tratamiento para el Síndrome PELVIS
Debido a que cada niño presenta una constelación clínica única, el tratamiento para el síndrome PELVIS debe ser rigurosamente individualizado.
La atención integral del bebé requiere la intervención coordinada de un equipo multidisciplinario. Este equipo típicamente incluye un cirujano plástico, un urólogo pediátrico, un dermatólogo pediátrico, un radiólogo, un neurocirujano y un neurólogo.
- El manejo del hemangioma puede involucrar la administración oral de propranolol, el uso de esteroides sistémicos, procedimientos quirúrgicos y/o terapia con láser.
- La cirugía se considera necesaria cuando es preciso corregir las malformaciones estructurales asociadas, tales como lipomielomeningocele, anomalías vesicorrenales y malformaciones de los genitales externos.
Una evaluación temprana y un manejo coordinado son esenciales para optimizar los resultados clínicos y funcionales a largo plazo en los pacientes pediátricos afectados por el síndrome PELVIS.



