¿Qué es el Síndrome de Gardner?
El síndrome de Gardner constituye una variación de la poliposis adenomatosa familiar (PAF), una afección hereditaria que se distingue por la aparición de pólipos gastrointestinales, osteomas múltiples (tumores óseos benignos), y tumores en la piel y tejidos blandos. La formación de pólipos generalmente comienza durante la pubertad, con una edad promedio de diagnóstico cercana a los 25 años. Es fundamental la detección temprana, ya que en casi todos los pacientes, estos pólipos progresan hacia la malignidad, culminando irreversiblemente en cáncer colorrectal.
Causas genéticas del Síndrome de Gardner
La etiología del síndrome de Gardner reside en mutaciones específicas localizadas en el gen APC, situado en el cromosoma 5q22. Este gen cumple una función esencial en la supresión de tumores. El patrón de herencia del síndrome de Gardner es un rasgo autosómico dominante, lo que significa que un individuo afectado tiene una probabilidad del 50% de transmitir el gen mutado a cada uno de sus descendientes.
Genética del Síndrome de Gardner *
Síndrome de Gardner
* Imagen cortesía de Genetics 4 Medics
Manifestaciones clínicas del Síndrome de Gardner
Las manifestaciones clínicas del síndrome de Gardner se categorizan en hallazgos cutáneos y no cutáneos. La característica dermatológica más distintiva es la presentación de quistes epidermoides. Estos quistes pueden distinguirse de los quistes epidermoides comunes basándose en los siguientes criterios:
- Los quistes de inclusión epidermoide asociados al síndrome de Gardner (presentes en 50-65% de los casos) suelen manifestarse a una edad más temprana, específicamente alrededor de la pubertad, que los quistes epidermoides típicos.
- La localización de los quistes epidermoides en el síndrome de Gardner se da frecuentemente en áreas inusuales como el cuero cabelludo, la cara y las extremidades, a diferencia de los sitios más comunes en los quistes ordinarios.
- Más de la mitad de los pacientes con síndrome de Gardner desarrollan múltiples quistes.
- Al igual que ocurre con los quistes epidermoides convencionales, estos suelen ser asintomáticos; no obstante, pueden volverse pruriginosos (causar picazón), inflamarse o llegar a romperse.
- En ocasiones, estos quistes exhiben características híbridas que se observan en la histopatología de los pilomatricomas.
Otras manifestaciones cutáneas reportadas incluyen la presencia de quistes desmoides.
Incluye manifestaciones como fibromas, lipomas, leiomiomas, neurofibromas y lesiones pigmentadas de la piel.
Las características que no afectan la piel comprenden:
- Pólipos gastrointestinales, los cuales casi siempre progresan a adenocarcinoma de colon (cáncer colorrectal).
- Osteomas: estos tumores óseos benignos son cruciales para establecer el diagnóstico del síndrome de Gardner. Son más frecuentes en el maxilar (mandíbula), aunque también pueden desarrollarse en el cráneo y los huesos largos.
- Anomalías dentales: además de los osteomas mandibulares, pueden presentarse otras alteraciones dentales, como dientes supernumerarios no erupcionados y caries.
- Lesiones pigmentadas multifocales del fondo de ojo: observadas en el 80% de los pacientes. Estas lesiones pueden estar presentes poco después del nacimiento y constituir el primer indicador de la enfermedad.
Diagnóstico del Síndrome de Gardner
El síndrome de Gardner se diagnostica al identificar las siguientes manifestaciones clínicas y genéticas:
- Tener $geq 100$ pólipos colorrectales O $leq 100$ pólipos junto con un familiar diagnosticado con poliposis adenomatosa familiar o síndrome de Gardner.
- Presencia de osteomas.
- Tumores de tejidos blandos, tales como quistes epidermoides, fibromas y tumores desmoides.
- Detección de una mutación en el gen APC.
Los estudios radiológicos son fundamentales tanto para los pacientes como para sus familiares con sospecha de síndrome de Gardner.
- Las imágenes óseas pueden revelar la presencia de osteomas en huesos largos.
- Las radiografías mandibulares realizadas a edad temprana pueden mostrar defectos sutiles en la estructura ósea.
- Los exámenes oftalmológicos tempranos son necesarios para detectar las lesiones pigmentadas del fondo de ojo.
- Se recomienda realizar una colonoscopia y otras pruebas invasivas para monitorear el desarrollo de pólipos cada uno o dos años.
Opciones de Tratamiento para el Síndrome de Gardner
El tratamiento para los quistes epidermoides asociados al síndrome de Gardner es análogo al utilizado para quistes comunes, implicando generalmente la extirpación quirúrgica. En ocasiones, si los quistes presentan inflamación, se pueden administrar inyecciones intralesionales de esteroides.
Dada la elevada probabilidad de que los pólipos gastrointestinales progresen a cáncer, se recomienda la resección quirúrgica de estos. Es imperativo que los pacientes mantengan un programa de colonoscopias periódicas.
Los osteomas también pueden requerir extirpación, aunque esto se reserva para casos en los que causan deformidad significativa o resultan ser una fuente de molestia funcional o estética.
La gestión integral del síndrome de Gardner requiere vigilancia continua y la intervención oportuna de las manifestaciones clínicas para prevenir complicaciones graves, especialmente el desarrollo de cáncer colorrectal.


