Evaluación Diagnóstica: Pruebas Fotográficas en Dermatología
Las pruebas fotográficas son procedimientos esenciales utilizados en pacientes con afecciones cutáneas causadas o exacerbadas por la exposición solar (lo que se conoce como fotosensibilidad
- Pruebas de parche
- Pruebas de fotoparche
- Fototestés
- Pruebas de fotoprovocación
- Investigaciones de laboratorio especializadas
Entendiendo las Pruebas de Fotoparches
Las pruebas de fotoparches son una extensión de las pruebas de parche
Tras la aplicación y posterior remoción de los parches, se expone una pequeña área de piel a una dosis controlada de luz ultravioleta de onda larga (UVA). Esta dosis, típicamente de 5J/cm², es significativamente inferior a la requerida para inducir una quemadura solar.
Procedimiento y Propósito del Fototest
Los fototest son pruebas especializadas diseñadas para confirmar la existencia de una respuesta cutánea anómala a la exposición solar. Son particularmente útiles cuando la fotosensibilidad es inducida por la ingesta de medicamentos o en casos de dermatitis
Aunque los métodos más avanzados emplean monocromadores, estos equipos no están disponibles en todas las regiones, como Nueva Zelanda. Para la detección de sensibilidad anormal, se utilizan comúnmente simuladores solares basados en lámparas de tungsteno-halógeno y bombillas fluorescentes, que permiten evaluar la respuesta a radios de onda corta (UVB) y onda larga (UVA).
Se exponen áreas cutáneas de un centímetro cuadrado (típicamente en la espalda baja o glúteos) a distintas dosis de UVB y UVA. Después de 24 horas, estas áreas se evalúan para registrar la Dosis Eritemal Mínima (MED), que representa la dosis más baja de UVB y UVA capaz de producir una marca rosada claramente discernible.
Utilización de Pruebas de Fotoprovocación
Las pruebas de fotoprovocación se indican a pacientes con trastornos cutáneos desencadenados por el sol, especialmente cuando la reacción frente a quemaduras solares es parte normal de su fisiología. El trastorno más común diagnosticado con esta técnica es la erupción polimorfa lumínica, aunque también son clave en el diagnóstico del prurigo
El protocolo habitual implica exponer un área de 10 x 5 cm del antebrazo a UVB (una dosis de 1.5 veces la MED) utilizando una lámpara fluorescente durante tres días consecutivos. Simultáneamente, un área similar en el brazo opuesto se expone a luz UVA (30 J/cm2). Estas dosis simuladas son comparables a la radiación recibida tras aproximadamente una hora de exposición solar intensa al mediodía en verano.
En ocasiones, puede ser necesario determinar previamente la MED a UVB en una zona adjunta al sitio de prueba. Las exposiciones se realizan generalmente en sitios que típicamente han sido afectados por la erupción fotosensible.
Si se observa el desarrollo de la erupción característica, puede procederse a realizar una biopsia para su análisis.
Investigaciones de Laboratorio Complementarias
A un gran número de pacientes se les solicitarán análisis sanguíneos, siendo comunes el hemograma completo y la detección de anticuerpos antinucleares (anticuerpo).
Si se sospecha de porfiria, pueden requerirse pruebas bioquímicas en sangre, orina y heces.
Las biopsias de piel se pueden solicitar si el diagnóstico de la erupción cutánea no es claro o si existe sospecha clínica de lupus eritematoso.
La correcta interpretación de estas pruebas diagnósticas es crucial para diferenciar entre las diversas formas de fotosensibilidad y así instaurar un manejo dermatológico preciso y efectivo.


